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Sexto Continente
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Texto:
Jorge Zavaleta
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XL
Asamblea de la OEA en Lima
La hora de la
desigualdad |
El
siempre conflictivo tema del armamentismo aparece de nuevo, después
de siete años, en la agenda de la Organización de Estados Americanos
(OEA). Su secretario general, José Miguel Insulza, afirma que una
posible reducción de la compra de armamento depende de la incidencia
real de la industria bélica en el PIB
La propuesta
peruana de condenar el armamentismo como peligroso enemigo de la
paz, después de múltiples negociaciones, ha quedado resumida en
un acuerdo para crear un ambiente propicio en el control de armamentos,
la limitación de armas convencionales y la no proliferación de armas
de destrucción en masa, y que cada estado miembro pueda dedicar
un mayor número de recursos a su desarrollo económico y social.
La cruzada contra la corrupción y el gasto militar podría haberse
iniciado con un acuerdo para condicionar los préstamos y la cooperación
técnica del FMI, BM y sus satélites regionales y subregionales,
a la no compra de armas.
Las estadísticas ratifican que el armamentismo, además de generar
más violencia, destruye todo lo que se financia con el endeudamiento
externo. Quien se arma no es para conservar la paz sino para provocar,
inclusive, golpes de estado.
Por ello, la OEA decidió años atrás la suspensión inmediata de la
grado del Cusco y asistir al congreso de las comunidades nativas
junto con sus directivos andinos, demostró ser un banquero preocupado
no solo por la tasa de interés, sino por rentabilidad social.
En esos años, la presidencia de Wolfensohn tenía como su más severo
observador a Joseph Stiglitz, ex jefe de economistas de la institución
y Premio Nobel de Economía, además de severo crítico al consenso
de Washington.
En una asamblea anual del FMI-BM, Wolfensohn había revelado que
los subsidios agropecuarios de los países industrializados socavan
el desarrollo de la agricultura en los países en desarrollo, e incluso
generan dependencias alimentarias y que la ayuda humanitaria al
Tercer Mundo es un magro paliativo. El presidente del Brasil, Henrique
Cardoso, lo calificaba de “globalización asimétrica”.
Entrevistado por Cambio Financiero, el representante del BM comentó
sobre las crecientes tensiones sociales en las democracias latinoamericanas
que, en gran medida, están provocadas por los ajustes marcados por
las políticas económicas y fiscales recomendadas por el FMI y también
respondió sobre las consecuencias del armamentismo. En esa oportunidad
le preguntamos si el BM estaría en capacidad de condicionar los
préstamos y la cooperación técnica a la no compra de armas. Y Wolfenshon
cambió su rostro sonriente y declaró que el directorio aún no le
había autorizado una decisión de tal naturaleza, pero si tal acuerdo
se producía no tendría inconveniente en su aplicación.
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Artículo
Completo en Cambio Financiero Nº24
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