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Nacional
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Texto:
Diego Caballero
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| Las
fusiones de cajas se aceleran entre tramas políticas y autonómicas |
Los
ataques contra las cajas de ahorro para que pasen a depender del
sector privado se suceden en el único país donde representan más
de la mitad del sistema financiero. El Banco de España pugna por
ser el primer organismo habilitado para decidir si hay o no insolvencia,
y nunca las comunidades autónomas, porque la inestabilidad de una
entidad genera riesgos para el conjunto de una economía que requiere
estructurarse
Las cajas de
ahorro españolas están optando de forma mayoritaria por las fusiones
frías para llevar a cabo la reestructuración del sector. Así se
les permite compartir riesgos y conservar sus marcas diferenciadas
en sus regiones de origen. Las dos principales, La Caixa y Caja
Madrid, han mantenido en sus negociaciones para asociarse con otras
entidades esa premisa. La primera, presidida por Isidre Fainé, negocia
una fusión con Caixa Girona, mientras que la caja que comanda Rodrigo
Rato ha culminado una integración virtual con la valenciana Bancaja
y otras cinco entidades, Caixa Laietana, Caja de Ávila, Caja Insular
de Canarias, Caja Segovia y Caja Rioja, conformando la primera gran
caja del país, por encima de La Caixa, y la tercera entidad bancaria.
Los consejos de las cajas de Murcia, Penedés, Granada y Sa Nostra
están más cerca de unirse. En Andalucía, la Iglesia católica ha
preferido entregar CajaSur al Banco de España para que sea subastada
antes que caer en brazos de Unicaja, tan cercana a la Junta de Andalucía
y a los socialistas. Los canónigos de la Catedral de Córdoba se
han lavado las manos como Pilatos, desentendiéndose de una entidad
en quiebra que deberá ser reflotada con dinero público, casi 1.800
millones de euros. Las pérdidas de 600 millones en el último año
suponen la tercera parte de su agujero patrimonial. 30 entidades
de las 45 existentes están abocadas a procesos de fusión, como recomiendan
la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI),
que deben estar culminados antes del 30 de junio. A pesar de las
alertas sobre la crisis financiera y la burbuja inmobiliaria, los
curas continuaron el año pasado inyectando decenas de millones en
el negocio del ladrillo. Quedan cientos de viviendas en la Costa
del Sol sin vender. Se trata de la segunda intervención del supervisor
financiero en poco más de un año, tras la de Caja Castilla La Mancha,
cuyos administradores fueron igualmente relevados por su pésima
gestión, y la primera que se hace a través del Fondo de Reestructuración
Ordenada
Bancaria (FROB). Para la segunda se aprobó un decreto que autorizaba
emitir un aval del Tesoro de 9.000 millones de euros.
Los consejeros rechazaron la fusión con Unicaja, con la que venían
negociando, aunque en privado se mantenían contactos con otras entidades
radicadas en autonomías gobernadas por el PP. Ante los problemas
de viabilidad, la confirmación de que se desangraba, y la imposibilidad
de cerrar la integración, el Banco de España ordenó de madrugada
la administración provisional por parte del FROB, designando para
que controlen su actividad a tres gestores.
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Artículo
Completo en Cambio Financiero Nº24
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