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Entrevista
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| Sebastián
Escarrer |
| Presidente
del comité organizador del Fórum de Wharton School |
Toda crisis representa
una gran oportunidad |
Preside
una de las cadenas hoteleras más importantes del mundo y afronta
la crisis económica incidiendo en la necesidad de reorientar el
actual modelo turístico español
Como copresidente
de Sol Meliá habrá escuchado en más de una ocasión que es preciso
modificar el modelo turístico para que vengan clientes con mayor
poder adquisitivo. ¿Cómo dificulta la crisis ese cambio de orientación?
El
modelo turístico español, que nos ha hecho líderes en el mundo durante
décadas, lleva 10 años con un crecimiento un tercio inferior al
de la media de la economía, perdiendo progresivamente competitividad
respecto a nuevos destinos emergentes, y perdiendo también calidad,
además de sostenibilidad. Por ello, el sector turístico privado,
junto a las Administraciones públicas, mucho antes de la crisis
pusimos de manifiesto la necesidad de reorientar nuestro modelo
turístico, en torno a ejes como la competitividad, la sostenibilidad,
y la calidad y renovación de nuestra oferta. Ello se plasmó en un
gran consenso, el “Plan Horizonte 2020”, que debía conducirnos por
la senda de la recuperación de la competitividad y del liderazgo
internacional. La falta de prioridad, coordinación y liderazgo político,
y la falta de unidad del sector –un sector que proporciona el 10%
del PIB y emplea a más del 11% de la población activa– han motivado
que el Plan no se haya desarrollado, con lo que el impacto de la
crisis ha encontrado al sector en peores condiciones competitivas,
con zonas turísticas obsoletas y degradadas, una oferta de poco
valor añadido… Ante esto, la respuesta que muchos están encontrando
es, simplemente, bajar los precios, pero ello nos lleva a una espiral
de pérdida de calidad y abandono de los destinos que es para nuestro
país, absurda, pues no podemos competir por precio. Desde Exceltur,
y tambien desde Sol Meliá, estamos impulsando, desde que comenzó
la crisis, la implantación de medidas valientes que apuesten por
el sector (como se ha hecho con otros sectores como la automoción,
por ejemplo), pero que sean realizables, es decir, modulando la
aplicación de los proyectos que exigen inversiones multimillonarias
como la remodelación integral de destinos, etc, y priorizando la
coordinación y sinergias entre los distintos actores privados y
los distintos niveles de las administraciones, proponiendo medidas
de estímulo fiscal, de cualificación del personal, de promoción
y, ante todo, de coordinación y liderazgo. Nadie duda de que el
momento es difícil, pero el turismo es una de las pocas industrias
que puede generar el volumen de ingresos y de puestos de trabajo
que necesita España, y es un sector en el que somos punteros y tenemos
un I+d+i que aportar y que exportar. Abandonar a este sector (estableciendo
únicamente medidas limitadas de bonificación de los tipos de interés
para los prestamos de las pymes, como los sucesivos planes Renove)
no es una política responsable ni inteligente a medio o largo plazo.
Con este apoyo tan limitado, será imposible que el turismo actúe
como locomotora económica para la recuperación del país.
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Artículo
Completo en Cambio Financiero Nº24
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