Entrevista
Pelayo Primo deRivera
Subdirector general Popular Banca Privada
Presidente en España del Club de Ex Alumnos de la Wharton School
Apuesta por entrar en una nueva fase de “optimismo constructivo” con el que poder confiar en la capacidad del ser humano para superar las dificultades

¿Que renovadas formas de liderazgo requiere el nuevo escenario mundial durante la fase de la recuperación económica?

Una mejor valoración de los riesgos inherentes a cualquier decisión de negocio, sin coartar el espíritu emprendedor que deben potenciar los líderes. Una mayor diligencia en la asignación de recursos y mejor supervisión de la ejecución de las decisiones utilizando las tecnologías existentes. Coincido con la insistencia en incidir en la importancia de los valores empresariales para liderar en el mundo postcrisis. Sin embargo, creo que lo que tiene que mejorar son los mecanismos que tiene la sociedad (sistema judicial, organismos supervisores, tribunales de arbitraje...) para desincentivar de forma efectiva prácticas que vulneren el juego limpio. En otro orden de cosas, los nuevos líderes van a tener que dar mayor importancia a aspectos medioambientales en sus decisiones estratégicas. Finalmente, será importante que los líderes tengan una mayor capacidad de autoconocimiento y autocrítica. Por ejemplo, deberían proponer a los Consejos de Administración, como ya se hace en empresas bien gestionadas, que se les hiciera una evaluación anual de 360 grados, para que los consejeros pudieran tener suficiente información para renovarlos en el cargo o despedirlos sin contemplaciones si el informe fuera negativo.

Este foro, que abordará cuestiones del máximo interés, reflexionará sobre el futuro de los sistemas financieros. ¿Cómo debe ser su relación a partir de ahora con los estados y gobiernos?
Los gobiernos y bancos supervisores podrían contratar a ex banqueros de inversión, al igual que las compañías creadoras de programas antivirus contratan a hackers para su diseño más efectivo. De lo contrario, será imposible que puedan evitar que la dinámica de los mercados incentive la búsqueda de innovaciones financieras perversas que pongan de nuevo en peligro el sistema. Una política monetaria más restrictiva y un mejor análisis crediticio no servirá para nada si la agencias de rating y supervisores no se dotan de independencia y herramientas para hacer mejor su trabajo. Pero todo esto no servirá de nada si no se obliga a todos los partícipes a que se aprendan bien la historia. Los directivos tienden a tener memorias cortas e incentivos que no ayudan a aplicar las lecciones del pasado.

¿Sigue vigente aquello de que el mejor y más equilibrado desarrollo social procede de la empresa y el libre comercio?
Sin duda. El desarrollo social se consigue gracias al acceso a un puesto de trabajo digno y a una economía que asigne de forma eficiente los recursos y maximice al mismo tiempo el beneficio de las empresas y los consumidores. No se ha inventado otro sistema mejor que el capitalista para conseguir esto. Pero es importante recordar que Adam Smith dedicó muchas más páginas a asuntos éticos y a los límites a la libertad de comercio que a la mano invisible. Creo que merece la pena dedicarle algún tiempo a esos capítulos aunque resulten más incómodos, ya que si Adam Smith les dedicó tanto espacio sería por algo. ¿Quizás sospechaba que se iba a utilizar la libertad de forma excesiva?


Artículo Completo en Cambio Financiero Nº24


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