| Juan
Jesús Gómez / Socio
Arcano Investment Advisors |
Opinión | |
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¿Qué
podemos esperar de 2009?
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La
década iniciada en 1998 que terminaba el pasado 31 de
diciembre, ha sido un período perdido para los inversores
en los mercados bursátiles, tanto europeos como americanos,
ya que a pesar de los dos ciclos alcistas vividos, un
inversor que apostara hace diez años por la bolsa, hoy
habría perdido dinero
Ello se refleja en la industria de fondos de inversión.
En Estados Unidos, el patrimonio de estos fondos se redujo
en 2008 un 20% (con caídas de 2,4 billones de dólares).
También la banca privada ha sufrido un serio revés: los
cuatro principales gestores de grandes fortunas suizos
(UBS, Credit Suisse, Julius Baer y EFG) han visto disminuidos
sus activos bajo gestión un 15% desde el inicio del año
pasado.
¿Qué podemos esperar para este 2009, en los que rápidamente
se ha impuesto la dura realidad de un escenario económico
mundial muy negativo, y de unas previsiones también malas
para los beneficios empresariales? ¿Será el año de la
tan ansiada recuperación de los mercados o tendremos que
asistir a otro año de pérdidas con el consiguiente varapalo
adicional a las ya muy castigadas carteras de la mayoría
de los inversores?
Desgraciadamente no disponemos de una bola de cristal,
pero el análisis de la actual situación nos permite, siempre
desde la prudencia, reconocer en qué activos pensamos
que puede existir un mayor valor y que, consecuentemente,
pueden representar una mejor alternativa de inversión.
En este sentido, emerge como activo claramente ganador
la renta fija corporativa de alta calidad. En un entorno
caracterizado por la restricción extrema de liquidez,
los diferenciales entre las rentabilidades ofrecidas por
la deuda soberana (gobiernos) y las que ofrecen compañías
privadas se encuentra en máximos históricos y descuentan
un escenario de depresión profunda de las economías. Probablemente
este riesgo existe y todavía asistiremos a un empeoramiento
de las tasas de impago por parte de los emisores y a rebajas
de calificaciones crediticias, pero quizás los títulos
de deuda privada estén ofreciendo una oportunidad única
en décadas. La renta variable no ofrece sin embargo los
niveles de “oportunidad” de un mercado “roto” o “seco”
como es el actual mercado de renta fija privada. Fundamentalmente,
porque si bien las valoraciones de las acciones descuentan
un escenario pesimista en cuanto a las caídas de beneficios,
no es descartable que esas caídas sean aún mayores durante
las próximas publicaciones. No obstante, puede ser un
momento oportuno para que aquellos inversores que se encuentren
en disposición de construir una cartera a largo plazo
aprovechen las caídas que previsiblemente veremos durante
este ejercicio para una ordenada y planificada toma de
posiciones, acorde con su estrategia patrimonial global.
En cuanto a la selección de valores, en un entorno como
el actual, los sectores defensivos, con cash-flows predecibles
y bajo endeudamiento son a priori los más atractivos.
En cuanto a los activos alternativos, el “private equity”
ofrecerá oportunidades de inversión en compañías no cotizadas
a múltiplos mucho más atractivos que los vistos durante
los últimos cinco años, si bien, el nuevo entorno, con
dificultades para el acceso de los fondos a deuda bancaria,
favorecerá a aquellos gestores capaces de mejorar la gestión
operativa de las compañías, frente a aquellos otros que
basan su estrategia en operaciones de gran tamaño fuertemente
apalancadas.
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Nº
9 febrero 2009
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Manuel
Dominguez Moreno
Sin
liquidez no hay solvencia |
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Fernando
Iriondo Oa
Horizontes
de deflación
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Juan
Jesús Gómez
¿Qué
podemos esperar de 2009? |
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Ramon
Carner
Sobre
Spanair y el aeropuerto de El Prat |
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Ramon
Vilaró
Los
oráculos de Davos |
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