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La
crisis tiene solución
La clave en manos del Estado |
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Sin
un plan de liquidez urgente lo que le espera a la economía
española es entrar en coma. El dinero que el Gobierno
ha puesto en manos de los banqueros, inquietos ante sus
propios problemas, no alcanza su destino lógico. Otra
gallo cantará si ese caudal se traslada a las administraciones
públicas para frenar su deuda y acelerar el empleo
Hay
sed de recetas. Tanta como de liquidez y confianza. En
la mayor crisis de la economía global, la primera del
siglo XXI, no hay modelo, ni antecedentes. Muchos gestores
encaran su primera gran tormenta sin bitácora, en medio
del ruido de ideas y de la falta de anticipación y alternativas
de las instituciones internacionales. Más allá de los
males del sistema financiero y de la crisis del sector
inmobiliario, es la falta de liquidez la que asfixia a
la economía, la que amenaza con colapsar las arterias
de una reciente pujanza y la paciencia de empresas, trabajadores
y consumidores. Después de quince años sin turbulencias
globales y transversales, muchos políticos, gestores y
banqueros la abordan sin experiencia. El ‘enfermo’ de
la economía española ha entrado ya en la Unidad de Vigilancia
Intensiva, de espaldas a las disputas de los principales
actores económicos y políticos. Está huérfano de tratamientos
novedosos que lo alivien de sus males y lo vacunen para
el futuro. Sin un plan de liquidez urgente, lo que le
espera es el coma. Es preciso aportar ideas originales.
Hay una fórmula sencilla, efectiva, de la mano del Estado
y compatible con todas las demás.
Tratamiento fallido
El Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero ha optado
por inyectar liquidez a través del sistema financiero,
con la confianza de que ese atajo revierta en la economía
real. Un diagnóstico equivocado. Lastrado por sus propios
problemas –que haberlos haylos– el tejido bancario español
no traspasa la liquidez, está más pendiente de taponar
sus propios agujeros. Sólo en los próximos doce meses
debe devolver 90.000 millones de euros en financiación
externa, tiene una morosidad creciente, aunque no es su
problema más grave, pero sobre todo sufre con unas minusvalías
inmobiliarias latentes, que es su afección más grave,
de al menos 75.000 millones de euros hoy y unos 300.000
millones de euros potenciales a medio plazo. En España,
a diferencia de Estados Unidos, se contabilizan los activos
a precio de coste. Pero el agujero esta ahí, aunque sea
latente. Un horizonte que alimenta el pozo sin fondo del
conjunto del sistema financiero y explica, al menos en
parte, por qué los 50.000 millones que el Gobierno ingresó
a los bancos no se han filtrado a la economía real.
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| Texto:
Manuel Domínguez Moreno |
Artículo
Completo en Cambio Financiero Nº 9
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Nº
9 febrero 2009
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Manuel
Dominguez Moreno
Sin
liquidez no hay solvencia |
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Fernando
Iriondo Oa
Horizontes
de deflación
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Juan
Jesús Gómez
¿Qué
podemos esperar de 2009? |
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Ramon
Carner
Sobre
Spanair y el aeropuerto de El Prat |
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Ramon
Vilaró
Los
oráculos de Davos |
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