| Fernando
Iriondo Oa / Presidente de Iron Finanzas | Opinión | |
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Los
particulares y las pequeñas y medianas empresas se encuentran
en estado de desesperanza porque el sistema financiero
español, que tanto ha presumido de fortaleza, mantiene
el grifo de los créditos cerrado o simplemente “goteando”
para quien solo a ellos les interesa, generalmente por
razones de política de balances interna o por razones
políticas a secas
Se está produciendo una especie de círculo vicioso entre
el Estado, con sus ayudas al sistema crediticio, Bancos
y Cajas, especialmente a estas últimas, las entidades
que no quieren retratarse y los ciudadanos a los cuales
todavía no les llega el dinero por ningún lado, ni siquiera
el descuento de papel habitual aún de las empresas públicas
ni, para colmo, el de las grandes empresas a las cuales
los propios Bancos o Cajas han financiado.
En este círculo vicioso parece que las palabras mágicas
son: garantía y devolución. De pronto los Bancos y Cajas
parece que han descubierto sus orígenes y se han convertido
en talibanes de estas dos palabras como queriendo suprimir
de un plumazo los tremendos errores cometidos en los últimos
diez años, donde han contribuido al despilfarro del dinero
barato en operaciones que salvo milagro ni tenían garantías
suficientes ni su devolución era posible salvo escaladas
crecientes y constantes de otros diez años de burbuja
inmobiliaria, pero todo ello contribuía al crecimiento
como fuera de las fuertes revalorizaciones, grandes plusvalías,
a las “stock options” y a los “grandes bonus” etc... Hoy
por el contrario, al parecer según ellos, ya no hay personas
físicas ni jurídicas ni siquiera empresa publicas que
tengan capacidad para garantizar la devolución de un préstamo
o el descuento anticipado de un pago comprometido. Ya
no se fían ni de las empresas tasadoras, en su mayoría
afines, ni de los balances empresariales ni del valor
real de los activos que ellos saben por experiencia propia
que están inflados.
Entretanto, mientras el grifo está cerrado, se desprecia
por parte de Bancos y Cajas la posibilidad de tomar una
liquidez externa y pública a precios de mercado, similar
a la que históricamente ha estado generando el BCE en
las subastas habituales, simplemente por el hecho de que
no quieren retratarse en la fila de la solicitud, es decir,
prefieren no hacer su función social de “tomar y dar dinero”
antes que trasmitir que necesitan esos recursos públicos
extraordinarios, con la necesidad imperiosa que hay de
inyectar liquidez aunque solo sea para mantener los puestos
de trabajo hasta que pase la “galerna”. Como todo esto
es bastante inexplicable da la impresión de que en este
circulo vicioso hay algo más que aún desconocemos, quizás
porque no debemos conocerlo o porque la realidad, que
siempre se impone, nos va a demostrar que la fortaleza
del sistema financiero que nos han estado vendiendo no
es tal. Efectivamente tenemos una normativa más exigente
que la del resto de Europa en cuanto a los recursos propios,
dotaciones y provisiones de los Bancos y Cajas, pero también
los efectos de la crisis inmobiliaria tienen, proporcionalmente,
un impacto negativo mayor en los balances de las entidades
financieras, de forma directa e indirecta, aunque hoy
por hoy no se estén reflejando íntegramente.
En los próximos meses es muy probable que, si este círculo
vicioso no se rompe, veamos cómo varias instituciones
financieras tendrán que “pedir árnica” de forma más o
menos fehaciente cuando los balances no permitan más malabarismos
con la morosidad real, la valoración real de los inmuebles
y las daciones de pago. No debemos olvidar que nuestro
sistema financiero, en grandes cifras, esta repartido
en unos cuantos Bancos de capital privado en su 50 % muy
concentrados y otro 50 % en las 47 Cajas de Ahorro de
control público, bien autonómico o local. Este control
público está dominado o es afín a los dos grandes partidos
políticos, en general, lo cual ayuda o complica en la
práctica, según cada caso, la solución lógica de fusión
de Caja perjudicada con Caja saneada. Volviendo al tema
que nos ocupa hoy la apertura del grifo del crédito está
complicada si dejamos que sea únicamente el sistema financiero
el que actúe a su buen saber y entender porque sus responsables
están abducidos por la “galerna” y no creo que sean capaces
por si mismos de salir de esta situación, al menos a lo
largo del año 2009. Es ahora cuando pienso que el Estado
debería “tomar el toro por los cuernos” y dentro de sus
posibilidades tomar decisiones que realmente y a corto
plazo desatasquen esta falta de liquidez absoluta. Una
forma podría ser la de instrumentar a través de los distintos
estamentos públicos, Estado, Autonomías y Ayuntamientos
una fórmula que, por un lado, inyecte tesorería inmediata
a estos tres niveles para poner al día los pagos comprometidos
por cada nivel y, en segundo lugar, abastecer a estos
tres niveles de fondos suficientes para el pago de sus
compromisos futuros en un plazo máximo de 60 días. Ya
intuimos que estamos hablando de cantidades muy importantes,
pero que irían directamente a la economía real y a cortar
la sangría del paro, con esta fórmula, u otra de parecida
cobertura, estaríamos abriendo el grifo al menos en ese
33 % de la economía real española que depende del sector
público. La fórmula para hacerlo se me ocurren varias,
pero una de ellas podría ser similar a la utilizada para
ayudar a la Banca y Cajas, prestar esos recursos contra
cesiones de suelo, activos financieros de las Comunidades,
futuros ingresos impositivos etc... lógicamente con los
controles pertinentes de todo tipo.
En la economía española hay miles de empresas pequeñas,
medianas y grandes repartidas por toda la geografía nacional
que están asfixiadas simplemente por el hecho de que su
cliente principal en muchos de los casos es la administración
publica, a sus distintos niveles estatales, autonómicos
o locales, han confiado en ella, viven prácticamente de
sus pagos y pueden soportan y han soportado históricamente
un retraso en los mismos, que financiaban o a través del
descuento o del crédito bancario, pero hoy este retraso
es mucho mayor de más de180 días en la práctica imposibles
de financiar en el contexto actual, con lo cual la empresa
está abocada a presentar el concurso voluntario (antigua
suspensión de pagos), porque la empresa debe pagar, al
menos, a sus empleados mes a mes. La asfixia a la que
está sometida la liquidez del sistema financiero, en especial
la pequeña y mediana empresa que, al fin y al cabo, es
la mayor generadora de puestos de trabajo, está acabando
con un tejido productivo privado que costará años reponer
en el mejor de los casos, porque en el peor va a ser casi
imposible recuperar toda una generación de pequeños y
medianos empresarios por razones biológicas en un caso
y por razones de escarmiento en otros. |
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Nº
7 diciembre 2008
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Manuel
Dominguez Moreno
El
lucro grita ahora ¡socorro! |
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Fernando
Iriondo Oa
El
“grifo” sigue cerrado
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Miguel
Pérez Jaime
Ahora
es el momento del PPA |
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José
Mª Serrano-Pubul
Guía
para los perplejos |
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Ramon
Vilaró
La
confianza, ni se compra, ni se vende |
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