| Manuel
Domínguez Moreno | Económia
para el cambio | |
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Reconstruir
puentes con Latinoamérica
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| Al
principio se creyó que la crisis provocada por el estallido
de la burbuja financiera sólo afectaría a Estados Unidos,
que desencadenó el crac contaminando con activos tóxicos
los mercados globales. Después el tsunami financiero cruzó
el Atlántico y hundió las bolsas de la Unión Europea.
Más tarde tembló la Bolsa en Moscú y en Tokio. Los que
creyeron que era sólo una cuestión de confianza se agarraron
desesperadamente a la posibilidad de que las economías
emergentes pudieran resistir el embate, pero Rusia, China
y la India ya están recortando sus previsiones de crecimiento
y preparándose para la recesión que, tan rápidamente como
se ha expandido la incertidumbre y el pánico, derivará
en una depresión global. La recuperación será lenta, difícil
y dolorosa y muchos caerán en el empeño. Latinoamérica,
que se las prometía muy felices con el fin del capitalismo
y la quiebra de un modelo que ciertamente mantenía colonizados
los países del área, empieza a acusar y de qué manera
el pesimismo generalizado hasta el punto de que muchos
observadores se preguntan si estas economías, acuciadas
por el miedo, no caerán también arrastradas por el vértigo.
El descenso en los precios de las materias primas, fundamentalmente
el petróleo, incrementa el riesgo y hace temblar al gigante
brasileño al tiempo que recorta las ayudas venezolanas
del programa Petrocaribe, sobre todo mientras el barril
de petróleo esté por debajo de los 60 dólares. Y el caso
es que las perspectivas ciertas de cambio que vienen de
la mano de la victoria de Obama se traslucirán muy pronto
en efectos concretos en todos los mercados, sobre todo
en los más globalizados y avanzados, los más sofisticados,
que desde luego no tienen nada que ver con la estructura
financiera de los países latinos, más tradicional y dependiente.
En la campaña electoral norteamericana, el futuro inmediato
de los países de su patio trasero, como despectivamente
se ha venido denominando a los países latinos, no ha tenido
ninguna importancia y nada indica tras el supermartesque
cambió el color de la historia mundial que vaya a tenerla
a corto plazo. Muchas cosas van a cambiar a partir de
ahora y la esperanza cierta de esta revolución debería
cimentar la conciencia de que otro mundo es posible. Para
la economía española resulta crucial todo lo que suceda
en Latinoamérica. Esta afirmación no es una mera declaración
de intenciones. Alrededor del 30 por ciento de los beneficios
de las empresas que constituyen el 70 por ciento de la
capitalización del Ibex, como pueden ser los bancos Santander
y BBVA, Repsol o Telefónica, procede de los países de
Latinoamérica donde su presencia y sobre todo su inversión
han contribuido desde hace años al desarrollo y la institucionalización
democrática, como ha ocurrido en Argentina, Brasil, Chile,
Perú, Ecuador o República Dominicana, sin que puntuales
episodios derivados de la corrupción emergente o de las
coyunturas políticas desfavorables puedan empañar esta
importante labor. En efecto, cuanta más solvencia democrática
y transparencia en la gestión gubernamental, mayores posibilidades
de hacer frente a la que se les viene encima, una vez
que se han puesto los pies en el suelo y se ha evaporado
el optimismo inicial. Las perspectivas se agravan al ponerse
de manifiesto que junto a países que han apostado por
las garantías jurídicas y el fortalecimiento de su estructura
económica, corrigiendo sus carencias en materia fiscal,
donde la aportación al PIB suele dejar mucho que desear,
conviven otros donde la corrupción es un cáncer institucional
y la pobreza un mal endémico. España, que tanto ha dado
la cara por Latinoamérica, debe servir de puente entre
los países de la región y las instituciones y mercados
internacionales, sin caer en los errores del pasado. Desde
las arcas estatales se están inyectando fondos públicos
a los bancos en quiebra para que salgan a flote. Estoy
convencido de que las economías latinoamericanas también
merecen ser salvadas y España puede contribuir a obrar
el milagro al mismo tiempo que se ayuda a sí misma y a
sus empresas multinacionales. |
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Nº
6 noviembre 2008
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Manuel
Dominguez Moreno
Reconstruir
puentes con Latinoamérica |
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Fernando
Iriondo Oa
Crisis
a la española
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Salvador
Santos Campano
Pymes:
Por quién doblan las campanas |
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José
María Cruz
Crisis
financiera y economía real |
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Ramon
Vilaró
Los
salarios en tiempos de crisis |
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