Fernando Iriondo Oa / Presidente de Iron Finanzas
Opinión
Luz en el túnel
Cuando hemos cumplido el primer año real de la crisis, a nuestro juicio esta comenzó en junio del 2007, y nos acercamos al año y medio de la misma, podemos afirmar que estamos entrando en “el centro del huracán” de la crisis en el que vamos a estar entorno a los seis próximos meses a nivel macroeconómico para que allá por la primavera del 2009 creemos que empezaremos a ver la luz al final del oscuro túnel en el que nos encontramos

Quizás parezcamos optimistas pero lo cierto es que empiezan a darse algunos condicionantes especialmente a nivel internacional, como para prever que esto va a ser así. A nivel nacional, como casi siempre, vamos con un cierto retraso además de tener aspectos negativos propios, que más tarde comentaremos, y que o nos actualizamos rápidamente o van ralentizar la recuperación.

Para explicar esta dosis de optimismo que se puede desprender del párrafo anterior, nos debemos remontar a los propios comentarios que hicimos hace meses cuando a primeros de año en marzo pasado (ver número de abril) manifestábamos cómo estábamos ya metidos de lleno en una crisis de dimensiones desconocidas en las últimas décadas que nos llevaría a una recesión técnica dentro de este mismo año o en el primer trimestre del 2009, al acumular dos trimestres de PIB negativo. Al mismo tiempo analizábamos cómo el sector financiero se había contagiado, en los últimos diez años, de los altos niveles de rentabilidad del sector inmobiliario pero había perdido, tremendo error, la liquidez sagrada para los Bancos a nivel internacional y los Bancos y Cajas a nivel nacional. También decíamos cómo los factores externos, precio del petróleo, falta de liquidez, desconfianza financiera y el propio ciclo económico bajo nos iban a deparar a finales de año un aumento considerable del paro, una alta inflación y un consiguiente y brusco descenso del PIB, datos macroeconómicos que venían gestándose con fuerza y que se están proyectando en estos meses.

Estos pésimos augurios que, por desgracia, se están produciendo incluso más rápidamente de lo que nosotros preveíamos están provocando un ajuste acelerado que debe despejar el camino de una lenta y sostenible recuperación a partir, a nuestro juicio, de la primavera próxima más o menos.

Veamos el porqué de esta opinión de que hay una luz al final del túnel que aunque todavía no es visible, creemos que existe, se “huele”, se intuye en el tiempo. Estamos asistiendo en EEUU, epicentro de la crisis, pero todavía locomotora económica occidental, a una serie de medidas extraordinarias e históricas dirigidas a paliar el impacto del desastroso comportamiento del sistema financiero norteamericano, interviniendo las dos grandes firmas hipotecarias, en defensa del ciudadano medio; ayudando a la mayor compañía de seguros, referida fundamentalmente a esta misma actividad crediticia de préstamos hipotecarios de tipo medio; a la quiebra de Lehman Brothers, en definitiva de un Banco de inversión altamente especulativo, a sí como a las ayudas a otros Bancos como Bear Stearns o Merrill Lynch para que puedan ser absorbidos; todo ello ha llevado a la Reserva Federal Norteamericana a movilizar entorno a 500.000 millones de dólares directamente para sanear su sistema financiero e indirectamente mantener al dólar como moneda de referencia mundial entre otras cosas para que así China, primera tenedora de los Bonos Exteriores Norteamericanos, no se ponga más nerviosa de lo que ya está.

A la hora de escribir estas líneas (20 de septiembre) se anuncia por parte del gobierno de EEUU un macroprograma de ayudas, una especie de “Plan Marshall” para paliar los efectos de la mala gestión de las entidades financieras, es especial en lo referente al mercado hipotecario. La primera impresión que nos llevamos, al margen de conocer más adelante el desarrollo de este anuncio de intervención, es que el sistema financiero norteamericano, teóricamente líder en el mundo, está mucho peor de lo que pensábamos. La herencia Bush, con una economía hundida, una deuda externa brutal, una guerra de Irak en derrota, una Latinoamérica cada vez más alejada y una relaciones exteriores en precario, puede ser tan desastrosa como para estudiarla en las universidades como el peor modelo de gobierno de la historia norteamericana.

Esta intervención de la Reserva Federal tranquilizando los mercados financieros para dar tiempo a su saneamiento y ajuste natural, junto con la enorme caída del precio del petróleo, entorno a los 90 dólares barril el día que escribo estas líneas, que ha rebajado su precio casi un 40 % desde el punto más alto (148), son a nuestro juicio los dos factores que están provocando a nivel internacional que la “crisis” haga crisis y que, aún durando varios meses por delante con efectos colaterales de importancia, permita sustentar las bases para una recuperación lenta y sostenida (vigilada) a partir de los primeros meses del año próximo en EEUU, a continuación de parte de Europa y más lentamente de España.

¿Y porqué más lentamente de España? porque además de haber empezado a tomarse conciencia de la crisis más tarde que el resto de Europa, tenemos dos factores negativos añadidos a nuestro juicio; primero el fuerte ajuste en curso del sector inmobiliario residencial, incluyendo viviendas y suelos, y segundo el efecto que este ajuste va a producir en las cuentas de resultados futuras de los Bancos y Cajas españolas. España no saldrá de la crisis al mismo tiempo que EEUU y el resto de Europa hasta que este ajuste no sea real y efectivo y haya sido asumido por el sistema financiero español. Las consecuencias de este ajuste real pueden ser traumáticas para estas entidades tanto o más que para los actuales propietarios que son los directamente afectados en primer término.

Tal vez convendría ir pensando a nivel del Banco Central Europeo, o del Banco de España en su caso, establecer algún tipo de medida transitoria que permita a los Bancos y Cajas, en el caso de España, periodificar el impacto negativo del ajuste inmobiliario en un plazo asumible como pueden ser diez años, a través de algún tipo de regulación especial debidamente justificada y controlada. Las entidades financieras españolas Bancos y Cajas, a pesar de su pretendida fortaleza, pueden verse muy afectadas en sus cuentas de resultados futuras por las fuertes provisiones resultantes de una caída mucho más sensible de los activos inmobiliarios tanto en cartera como en garantía de préstamos hipotecarios de sus clientes. Por otra parte la Banca británica o alemana está igual de implicada en sus respectivos países y en España.

Cuanto más se retrase este ajuste inmobiliario residencial más tarde veremos con claridad esa luz del túnel que mencionamos. Podría ocurrir que nos cuenten cómo EEUU y el resto de Europa (con matices) estén ya a plena luz del día y España esté todavía caminando en la oscuridad hacia la salida, en todo caso hay salida.

Portada

Nº 5 Octubre 2008
................................................
Opinión
Manuel Dominguez Moreno
Entre la euforia y el pánico
.........................................
Fernando Iriondo Oa
Luz en el túnel
.........................................
José Mª Serrano-Pubul
Crisis de hipotecas de alto riesgo: más transparencia
.........................................
Ramon Vilaró
¿Hacia el sociocapitalismo?
Otras Webs del Grupo
   
 

Editado por : Espacio de Información General S.A.
Grupo EIG Multimedia
© COPYRIGHT 2008