| Manuel
Domínguez Moreno | Económia
para el cambio | |
|  | Entre
la euforia y el pánico |
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| | Si
en algo se han puesto de acuerdo los sesudos analistas económicos, entre los que
se cuentan varios premios Nobel que buscan a la desesperada recetas para salir
de la crisis, es precisamente en el hecho de que es posible arbitrar medidas puntuales
que palíen los efectos de la depresión, serenen los mercados financieros y restituyan
la confianza en una economía agonizante que se cocina con duelos y quebrantos.
Todas estas acciones de choque no sirven absolutamente de nada cuando estas mismas
lumbreras constatan que contra el pánico desatado no valen los placebos, ni siquiera
los cócteles de fármacos que matan los virus a cañonazos porque el miedo se abre
camino y su metástasis nos condena a todos a la desesperación y la impotencia.
Si algo nos enseñó el crac del 29 fue precisamente que el patrón oro era algo
del pasado y su paridad con la moneda en curso no reflejaba la situación real
de los mercados y contribuía a la especulación y la inestabilidad. Han tenido
que transcurrir ochenta años para que aceptemos que los fondos de garantía de
depósito corren el mismo camino después de tres décadas de galopante globalización.
Es el fin de una era y el comienzo de otra basada en idénticos supuestos sólo
que con más control. El mismo perro con distinto collar. No conviene olvidar que
la mundialización de la economía comenzó por las finanzas. Las turbulencias de
hoy no son sino los síntomas inequívocos del cambio que se avecina, no porque
la globalización financiera haya tocado a su fin sino, más bien al contrario,
porque es preciso establecer nuevos mecanismos de regulación para unos mercados
que tienden a morir de éxito y a ponerse en manos de papá Estado, del que tantas
veces reniegan en aras del dogma neoliberal, cuando su maltrecho y castigado corazón
no recupera los latidos ni con la terapia extrema del desfibrilador. No hay nada
que hacer sino certificar la defunción de un sistema que permitió que los bancos
se convirtieran en entidades de inversión jugando con los depósitos de unos clientes
que no sólo asisten como convidados de piedra a los tejemaneje de los especuladores
del capital sino que, para colmo, tienen que pagar los platos rotos de la corrupción
y el desvarío de los dictadores públicos y privados. No parece muy difícil hacerse
rico con dinero prestado. Todos esos productos financieros que se sacaban de la
manga los brokerssin escrúpulos lo único que han hecho es multiplicar el riesgo
y darle carta de naturaleza a la desconfianza. Se las prometían muy felices, eufóricos
todos ellos en su consumismo y en su insultante capitalismo. Creyeron a pie juntillas
que el destino de todas esas burbujas financieras era seguir creciendo y produciendo
beneficios. Cuando estallaron, hicieron caja y dejaron a la buena gente colgada
por todos los rincones, lamentando su suerte y maldiciendo su destino. El modelo
ha quedado obsoleto, y ante la incapacidad de los mercados para autorregularse,
es necesario intervenir para salvar los muebles que quedan. Somos los ciudadanos
los que pagaremos los platos rotos de la crisis, un titanicfinanciero en el que
los ricos lloran mientras se aferran a su estatus como a un salvavidas y los pobres
se ahogan sin una oportunidad para sobrevivir al naufragio. En efecto, ya nada
puede volver a ser como era, ni siquiera el futuro. Iniciamos un nuevo ciclo en
el que ya no será posible enriquecerse con tanto descaro porque las entidades
financieras, los bancos, tendrán que ser supervisados y controlados, recuperando
su olvidado papel de guardianes del ahorro. En eso debe consistir precisamente
el intervencionismo del Estado reconvertido en regulador del sistema. Esas rentabilidades
obscenas han quedado atrás para siempre. Todo ello implica además un nuevo modelo
de crecimiento en el que, junto a la tecnología de última generación, prime la
creatividad que posibilite un desarrollo sostenible y equilibrado, apostando por
nuevas fuentes de energías que dejen atrás el petróleo y se fijen en otras alternativas
que garanticen que otro mundo es posible. |
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| Nº
5 Octubre 2008................................................  | Manuel
Dominguez Moreno Entre
la euforia y el pánico | ......................................... |  | Fernando
Iriondo Oa Luz
en el túnel | ......................................... |  | José
Mª Serrano-Pubul Crisis
de hipotecas de alto riesgo: más transparencia | ......................................... |  | Ramon
Vilaró ¿Hacia
el sociocapitalismo? |
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