David Pérez de Albéniz Zamanillo / Responsable de Gestión de Carteras Allfunds Bank Investment Consulting
Opinión
De Intervenciones
“El plan de rescate del Tesoro (la madre de todos los rescates moralmente cuestionables) significa socialismo para los ricos, los que tienen buenos contactos y para Wall Street; es la continuación de un sistema corrupto en el que los beneficios son privatizados y las pérdidas son socializadas”

En septiembre de 2006 el Dr. Roubini, frente a una audiencia fundamentalmente compuesta por economistas, predijo que EE.UU. se enfrentaba a una crisis inmobiliaria sin precedentes, a una crisis de petróleo y a una confianza del consumidor en declive para terminar con una gran recesión. Según contó, la secuencia de eventos fatales empezaría por los propietarios de casas dejando de pagar sus hipotecas, billones de dólares en ABS deshaciéndose por el mundo y el sistema financiero mundial estremeciéndose. Estos eventos, continuó, podrían dejar cojos o destruir hedge funds, bancos de inversión y otras instituciones financieras como Fannie Mae y Freddie Mac.

Echando la vista atrás diríamos que sus predicciones se han quedado cortas. Son muchos los que echan la culpa a la Fed –y al Gobierno- del desastre, argumentando que sus políticas de tipos de interés y fiscal desde el ataque a las Torres Gemelas, unido a la suavidad –por decir algo- regulatoria con la que se ha tratado las titulizaciones y sus derivados crearon el monstruo que ahora nos engulle.

En abril de este año, Henry Paulson, secretario del Tesoro, declaró que “según todos los datos a su disposición, el mercado inmobiliario había tocado suelo o estaba muy cerca del mismo”. Todavía en agosto insistía en que los problemas causados por la destrucción del mercado subprime estaban “contenidos”. Ya en la tercera semana del mismo mes hemos sabido que tanto el nº de viviendas iniciadas como el de permisos para construir han caído a los niveles de hace diecisiete años…

Lo peor es que para cuando los precios de las casas dejen de caer, los americanos –y, por ende, el resto del mundo- probablemente tengan que enfrentarse a la segunda ola subprime. Esta es la que agrupa a las tarjetas de crédito, a los préstamos para estudiantes, la deuda corporativa y préstamos que han financiado compras apalancadas de diversos negocios. Todas estas formas de deuda comparten todos o algunos de los rasgos que caracterizaron a la crisis inmobiliaria, a saber: financiación de mala calidad (otorgada a ciegas), titulización, negligencia por parte de las agencias de rating y una supervisión gubernamental laxa.

En palabras de Roubini “en EE.UU. tenemos un sistema financiero subprime, no un mercado hipotecario subprime”.

¿Qué tal las soluciones puestas en marcha por los organismos oficiales? Aparte de las ya “envejecidas” medidas sobre el tipo de descuento y la aceptación de papel de dudosa calidad como garantía por parte de la Fed, tenemos las intervenciones directas en ciertos bancos. Según Wikipedia:
“El rescate de una empresa por parte del gobierno es un asunto controvertido puesto que la bancarrota puede interpretarse como el fracaso en satisfacer la demanda de los consumidores; el rescate es, por tanto, un tipo de intervención gubernamental en los mercados que anula el deseo de los consumidores”

Por el momento ya tenemos los ejemplos de Northern Rock en el Reino Unido, Bear Sterns e IndyMac en EE.UU. Y, ahora, el plan sobre Freddie Mac y Fannie Mae. En todos los casos, los gobiernos justifican que la erosión de la capacidad adquisitiva del ciudadano sería muy superior en caso de no intervenir. Es posible que así sea. Pero no podemos sino preguntarnos por el alcance de esas medidas y por su capacidad para infundir confianza en los mercados. De momento el alcance es limitado, a juzgar por la reacción –la falta de ella- de los mercados.

Respecto de la confianza, cada vez más voces se levantan en tono crítico contra ciertas medidas. La que más controversia ha generado, por ser la más original del verano, es la prohibición de hacer venta en corto sobre ciertos –no todosvalores bancarios. A mediados de julio, después de que el gobierno de EE.UU. anunciara su intención de poner en marcha un plan de rescate –una cuasi nacionalización- sobre las dos grandes aseguradoras y tenedoras de hipotecas –Freddie Mac y Fannie Mae-, en caso de que estas siguieran cayendo (desde 25 a 5 dólares en dos meses), se detectó una actividad “frenética” de vendedores en corto sobre estos dos valores. Para evitar males mayores, se prohibió temporalmente el llamado naked short selling, algo así como vender el valor sin ni siquiera tomar prestados los títulos. Lo mejor de la medida es que se restringió a la venta sobre las acciones de los grandes bancos de inversión internacionales y, por supuesto, sobre las de Freddie Mac y Fannie Mae. Tanto la lista de los agraciados como la justificación de la medida son difíciles de asumir en un mercado libre. Nos cuentan, una vez más, que el sistema está en peligro. Choca ver como expertos economistas y financieros parecen pensar que algunos mercados como los inmobiliarios, los de acciones o los de bonos deben sólo moverse hacia arriba y que, cuando no lo hacen, deben acudir en su ayuda con todo tipo de intervenciones. Por cierto, tanto Freddie como Fannie subieron alrededor de un 100% en las cuatros sesiones posteriores a la medida. Pero, y con esto no contaban los reguladores, ambas compañías cotizan, un mes después, por debajo del nivel del 15 de julio.

En el epicentro de la falta de confianza se encuentra la re-lectura que en estos tiempos se hace de las intervenciones monetarias por parte de Alan Greenspan, así como de la política regulatoria excesivamente laxa por parte del Tesoro. Antes considerado un genio, cada vez más economistas coinciden en que su política monetaria creó la burbuja .com para después pincharla. Más tarde creó la burbuja inmobiliaria y la crediticia y, a pesar de que ya no estaba cuando estas han pinchado, su heredero, el Sr. Bernanke, y el que ocupa ahora la silla en el Tesoro, el Sr. Paulson, disfrutan de las cotas de credibilidad más bajas de la historia reciente. Como dice Marc Faber, uno de los analistas independientes más agudos que conozco (recomiendo encarecidamente la suscripción a www.gloomboomdoom. com), no hay que quitarles todo el mérito, “al menos son buenos en imprimir dólares y en intervenir en el libre mercado”.

Probablemente ahí, en la desconfianza generada por quienes deberían tutelarnos en el camino hacia las soluciones, radica gran parte de la caída en el consumo. Ahí, y en el hecho de que el empleo lleva siete meses cayendo en el mundo occidental, la inflación está en máximos desde el inicio de los años noventa y en algunos países, como EE.UU., Reino Unido y España, el valor de las casas está cayendo por debajo del valor de las hipotecas asociadas. Parece que ahora ya no queda más remedio que intervenir. Paul Krugman (economista independiente con columna semanal en el New York Times) propone, en uno de sus últimos artículos -“Workouts, Not Bailouts”-, que la siguiente medida debería ir encaminada a proteger a los tenedores de las hipotecas y no a los bancos. En forma de “arreglos”. Medidas que les permitan bajar el coste de la letra mensual, quitas en el tamaño de los préstamos. Al final, nada diferente de lo que se ha hecho tantas veces con los países emergentes en problemas. La crisis de la deuda suramericana de 1980 se solucionó con los acuerdos Brady, en los que se conminó a los prestamistas a reducir la deuda hasta niveles manejables para los deudores. En este caso, propone Krugman, el gobierno debería comprar los préstamos originales (y no los vehículos que los aúnan) a un gran descuento para después renegociar los términos.

Por tanto, sres. gobernantes, menos intervenciones y más transparencia ex ante. Como dice la abuela de un amigo mío, “Fíate de tu gobierno y no cenes y verás mañana cuánta hambre tienes”.

Portada

Nº 4 Septiembre 2008
................................................
Opinión
Manuel Dominguez Moreno
Cerdos en el lodo de la recesión
.........................................
Fernando Iriondo Oa
Encrucijada de tres crisis
.........................................
David Pérez de Albéniz Zamanillo
De Intervenciones
.........................................
Ramon Vilaró
Presupuestos, ¿qué votará el PSC?

Otras Webs del Grupo
   
 

Editado por : Espacio de Información General S.A.
Grupo EIG Multimedia
© COPYRIGHT 2008