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Una vuelta de tuerca al modelo turístico
Pedro Solbes –izq– y Miguel Sebastián, apuestan por el turismo como vía para mejorar los ingresos a medio plazo.
El sector turístico español se enfrenta a una situación de cambio que implica varios retos a medio y largo plazo. Gobierno y empresas están de acuerdo en que el modelo de sol y playa, tal y como está concebido, está caduco. La llegada de los paquetes con todo incluido ha hecho que el nivel de gasto se reduzca muy considerablemente, la construcción masiva en las zonas de costa ha hecho perder atractivo a los destinos tradicionales españoles, y el nivel de precios de otras zonas turísticas fuera del euro, ha eliminado la tradicional ventaja competitiva de la costa española. Pero para un sector que supone el 11% del PIB español, la reconversión hacia un turismo de calidad tampoco está tan clara, máxime cuando las inversiones requeridas para esta adaptación podrían suponer un desembolso superior a los 2.500 millones de euros.

La desaceleración de la demanda ha llegado al sector turístico español, que en el primer cuatrimestre de 2008 ha visto reducirse en lo que respecta a las pernoctaciones de españoles en un 1,9%. Este dato arrastra al empleo en el sector y a los resultados empresariales, lastrados además por un incremento progresivo en los costes de explotación, como los energéticos.
La llegada masiva de turistas extranjeros, con una previsión de desembarco de 60 millones para 2008, nos coloca en el segundo destino mundial por detrás de Francia con unos ingresos de 3,5 millones anuales de promedio, aunque también esconde una realidad: el gasto por turista cae año tras año y este no será un excepción, con una pérdida real del 2,8% interanual. Y es que la optimista percepción de que el turismo resistiría sin sobresaltos la crisis la economía española era, desde luego, optimista. Los propios condicionantes del ciclo económico de los principales mercados emisores, el español y el británico, se están viendo agravados en el corto plazo por la depreciación de la libra frente al euro, el encarecimiento del petróleo y la crisis económica, complicando un escenario turístico ya complejo por los problemas estructurales latentes, que restan competitividad aparte de la oferta. De él dependen, además, los empleos de 2,7 millones de personas: el 12,4 % de la población ocupada.

Se terminó lo barato

La competitividad de un destino turístico se puede analizar básicamente por dos factores: niveles de precios y el atractivo de los destinos.
España es un país que en este aspecto es homologable, cada vez más, a Europa y por lo tanto uno de los factores claves que en los 70 y 80 fue fundamental para el crecimiento explosivo ya no se da en estos momentos.

Texto: Yolanda Durán
Artículo Completo en Cambio Financiero Nº 3

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Nº 3 Julio 2008
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Opinión
Manuel Dominguez Moreno
Nuevos modelos de crecimiento
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José Mª
Serrano-Pubul

Valor razonable y crisis de crédito: ¿héroe o villano?
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Víctor Nuero
El papel del Banco Central Europeo
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Juan José González Ortiz
Algo más que el espíritu de Napoleón
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