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Texto:
Diego Caballero
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Fainé
pidió a Zapatero que no haya políticos en los órganos de gestión
Fusiones de
cajas en tres meses |
Zapatero
y Rajoy, tras dos horas y media de reunión, sólo lograron acuerdos
para cambiar la ley en un plazo de menos de tres meses y así acelerar
las fusiones de las cajas de ahorros, ordenar el sistema financiero
y apoyar el rescate a Grecia para evitar su bancarrota. Mientras,
los especuladores, escondidos en agencias poco fiables, ponen en
solfa la credibilidad española
España no es
Grecia, pero si no se toman de inmediato medidas rápidas y de calado
para reducir el déficit no es de extrañar que se agraven los problemas
y se acabe pareciendo al primer país de la zona euro que ha necesitado
ser rescatado para evitar la bancarrota. Es el mensaje que se lanza
al Gobierno desde el Banco de España, cuyo gobernador, Miguel Ángel
Fernández Ordóñez, apoya la ayuda prestada al país heleno y su programa
de reducción del déficit, pero advierte de la necesidad de actuar
rápido para sanear las cuentas públicas y reformar el mercado laboral.
En riesgo de contagio están además Portugal, Italia e Irlanda. Al
menos en el país luso, al contrario que en España, el Ejecutivo
socialista y la oposición se han puesto de acuerdo para lanzar un
plan de choque conjunto contra la crisis. Aquí, el presidente,
Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, tras
año y medio sin mantener juntos un encuentro, han alcanzado algo
más que la escena del sofá, casi dando la espalda a la recesión,
sólo alianzas parciales sobre las cajas para cambiar la ley en menos
de tres meses, antes de agosto, y acelerar las fusiones a partir
de entonces al objeto de reducir su número. En ese plazo se culminará
una reforma de la legislación para garantizar la independencia de
sus órganos de gobierno y facilitar la captación de recursos. Las
que lo deseen podrán obtener créditos públicos al acogerse el Fondo
de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), antes de que acabe
el plazo, a finales de junio. El sistema de cajas está pagando fuerte
todavía sus devaneos anteriores con la industria del ladrillo. El
PP, con ventaja en las encuestas, prefiere pescar en río revuelto
y caminar directo a La Moncloa a lomos de una coyuntura tan desfavorable,
con más de cuatro millones y medio de parados.
El gobernador del instituto emisor español cree que el programa
acordado para frenar la quiebra del país heleno, definido de ambicioso
y correcto, acabará tranquilizando a los mercados y llevando calma
a los inversores internacionales. En cuanto a las similitudes con
España mantiene, al igual que la vicepresidenta segunda del Gobierno
y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, y el secretario
de Estado de Economía, José Manuel Campa, que la situación que se
atraviesa no es equiparable. Los tres insisten en que es muy diferente,
ya que en el caso de aquí se impediría engañar a la Unión Europea
(UE) con las cifras económicas, como ha venido haciendo en reiteradas
ocasiones y durante años el país heleno. “En España es imposible
engañar”, matiza Fernández Ordóñez.
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Artículo
Completo en Cambio Financiero Nº23
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