 |
Sexto Continente
|
 |
Texto:
Jorge Zavaleta
|
Los
acuerdos del Grupo de Río, en México, condenando el embargo estadounidense
a Cuba, el apoyo a Argentina en su disputa con Reino Unido por las
Islas Malvinas y el propósito de apoyar a Haití en su reconstrucción,
cuestionando el desembarco en Puerto Príncipe de miles de militares
norteamericanos, ponen en evidencia una impostergable reforma de
todo el sistema internacional de la región, empezando por la OEA
y sus organismos financieros
La hora
de los hornos, un primer largometraje de 1967 que describe la memoria
colectiva de América Latina, agobiada por el neocolonialismo y la
violencia, actualiza el drama de la región y exige una nueva OEA,
en un año en que muchos países de la región celebran el Bicentenario
de la Independencia, por cierto bajo un techo ampliado de gobiernos
democráticos, pero enfrentados por un modelo económico neoliberal
que privilegia la acumulación privada y los gobiernos de izquierda
y centro izquierda que promueven la modernización del Estado con
soluciones reales en el campo social.
Atípicos, violentos, liberadores y represivos, llenos de rupturas,
sueños y utopías fueron los años sesenta, señalaron Fernando Solanas
y Octavio Getino, productores de La hora de los hornos, filme que
desde Argentina recoge los desafíos de los obreros y universitarios
a los tiempos de las dictaduras o gobiernos surgidos que proscribieron
las demandas de las mayorías nacionales, a gorilas que bombardeando
civiles en 1955 y miles de confinados en la Patagonia, fusilamientos
de 1956, torturas, miles de proscritos y presos políticos.
La hora de los hornos sigue siendo un instrumento para la movilización,
el debate y la discusión política, en un mundo donde aún impera
la ilegalidad, sin perspectiva de acabar la violencia del sistema
por vías constitucionales o legales. O también la vida del “Che”,
largometraje de Benicio del Toro, que con el canto de Mercedes Sosa,
se extiende el amanecer en Balderrama y en el resto del continente.
La Secretaría General
En esta segunda década del tercer milenio, la OEA sufre otra vez
el cuestionamiento de su estructura, empezando por la elección del
nuevo secretario general o la reelección del chileno José Miguel
Insulza, quien en mayo del 2005 fue el primero que ocupó la representación
regional sin la venia de los Estados Unidos.
La elección presidencial del demócrata Barak Obama, siendo un acontecimiento
notable frente al racismo y la marginalidad de los inmigrantes del
Tercer Mundo, no es lo suficientemente comprendida por los republicanos
ni por un sector conservador de su propio partido.
|
|
Artículo
Completo en Cambio Financiero Nº21
|
|
|