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Reportaje
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Texto:
Juan-Carlos Arias
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La
grandes cadenas hoteleras como Meliá sufren menos los efectos de
la crisis que restaurantes y otras áreas del sector servicios
El descenso
de la bolsa, la explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis
que sufren los mercados sólo aloja especuladores de la más vieja
escuela. Invertir, hoy por hoy, para el ciudadano medio preocupado
por el futuro a medio y largo plazo es un dilema del que algunos
difícilmente salen. La caída de los tipos de interés es otro elemento
a considerar.
El refugio seguro de la renta fija o a plazo ya no interesa tanto
al inversor. Se avecinan nuevos peligros para las rentabilidades
por la desmesurada subida de retenciones sobre plusvalías. Pasaremos,
en pocas semanas, del 18% al 25%. Si a ello sumamos que banca y
cajas no ofertan más del 2/2,5% no renovables al año, los ahorros
se aburren en las cuentas.
Dicen los chinos que la palabra crisis aloja dos significados. Uno
es el asociado al ‘peligro’ que entraña. El segundo habla de la
‘oportunidad’ que generan actuaciones imaginativas ante la misma.
La economía española está fuertemente dominada por el sector servicios.
Una cuota importante del PIB e índices macroeconómicos la reporta
el turismo.
La gallina de los huevos de oro cambió de costumbres y escenarios.
El turista europeo sigue eligiendo España como destino, muchos miles
decidieron invertir en casas y apartamentos para pasar temporadas.
El nacional ha rellenado huecos que dejó cierto segmento de británicos
ante la devaluación que su moneda, la libra esterlina, experimenta
ante el poderío del euro. Muchos más de nuestros compatriotas desistieron
de salir al extranjero por los sobrecostes. Prefieren veranear no
lejos del hogar.
El turismo es un valor seguro. Si decayó el número de estancias
hoteleras y el precio de inmuebles de costa el pasado verano, en
invierno se recuperan cifras con europeos que prefieren la benignidad
de nuestro clima a los rigores del frío y lluvias torrenciales que
visibilizan el cambio climático. En zonas cotizadas del litoral,
el precio del segmento alto de viviendas no descendió tanto como
los expertos pronosticaron. El dato no debe obviarse.
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Artículo
Completo en Cambio Financiero Nº21
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