Reportaje
Texto: Jorge Melgarejo
Venezuela, una revolución muy devaluada
La población venezolana incrementa su descontento sobre la revolución bolivariana de Hugo Chávez tras la devaluación de su moneda en un 50 por ciento

Según quien lo explique o, mejor dicho, de qué lado se encuentra quien lo explica, Venezuela está pasando por una de sus peores crisis de los últimos años o simplemente se está acomodando a los nuevos tiempos.
Un buen numero de decisiones adoptadas por el gobierno ha creado un gran descontento: cortes de agua, racionamiento de electricidad, expropiación de comercios, como ha sido el caso de las grandes cadenas de supermercados Éxito, de capital francés y colombiano, y lo más importante, la devaluación del bolívar, en un 50 por ciento, ha colmado el vaso.
A raíz de la devaluación del bolívar, el presidente envió a la Guardia Nacional a las puertas de los grandes supermercados para evitar que se retoquen los precios de los productos y comentan éstos, que más tarde o más pronto habrá que hacerlo porque no podrán resistir el empuje de la devaluación. Para dar un ejemplo del duro golpe recibido por la población a partir de la devaluación, por observar algo cercano a España se puede ver cómo Iberia, el mismo día en que se llevó a efecto la devaluación, subió los precios de los billetes exactamente al doble, al igual que han hecho otras compañías, a pesar de que el presidente no se cansa de repetir que eso no se permitiría y que además no había razones para que se incrementaran los precios de manera tan escandalosa. El venezolano de a pie, de manera jocosa asegura que si antes no podían viajar, ahora no podrán escapar y están condenados a quedarse en el país.
Apenas dos años atrás Hugo Chávez creó el bolívar fuerte, es decir, suprimió tres ceros al dinero convirtiendo 1.000 bolívares en uno. Entonces Chávez aseguró que tenían la moneda más fuerte de todo el hemisferio sur y hoy la gente se pregunta cómo habrá que llamar al bolívar actual.
Caracas fue dividida en sectores y cada sector fue privado de cuatro horas de electricidad, dándose a conocer el calendario de los días y horarios de corte para cada sector. En un país donde la delincuencia campea a sus anchas, si de día existe el peligro de ser atracado o asesinado, es de imaginar lo que podría ocurrir de noche y sin electricidad, en los sectores donde el corte de luz se llevaba a efecto en horas de la noche, éstos quedaban totalmente aislados. Restaurantes y comercios en general sin poder atender a la clientela y un sinfín de incomodidades agrandaron el descontento y la reacción de la población, amén del daño ocasionado a la industria.


Artículo Completo en Cambio Financiero Nº20


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