Fernando Iriondo Oa / Presidente de Iron Finanzas
Opinión
Tiempos de (casi) emergencia económica
La economía española se encuentra metida de lleno en una desaceleración progresiva que puede alcanzar puntos dramáticos en los próximos meses si no se toman las medidas necesarias para que, con la limitada capacidad de maniobra que un gobierno tiene hoy en la UE, se pueda generar confianza y paliar los efectos negativos que se van a producir

La “resaca“ que estamos padeciendo, tanto en el sector inmobiliario como en el financiero, esta contagiando a otros sectores económicos, afectando ya a lo que llamamos economía real, en la misma proporción que la “ borrachera” de los últimos diez años los ha afectado con un agravante importante como es el hecho de que esta resaca nos pilla con una economía más recalentada, o para entenderlo mejor, “el globo” ha subido demasiado y la caída es mucho mayor.

Si en en otras ocasiones se hablaba de la contaminación del sector financiero por el sector inmobiliario, trasladando éste al sector financiero fuertes rentabilidades, en los años pasados, no habituales en el negocio financiero y, sin embargo, como aspecto muy negativo, sacrificando algo tan sagrado en el sector financiero como es la liquidez, al final del proceso nos encontramos con que la falta de liquidez de las entidades financieras es muy preocupante. En definitiva conviene analizar ¿dónde estamos? y ¿qué podemos hacer para paliar lo que se nos avecina?

Respecto a la pregunta de ¿dónde estamos? cabe responder que estamos iniciando un proceso duro de desaceleración económica que previsiblemente en pocos meses caerá en una crisis y posteriormente me temo que en una recesión técnica, desconocida en este país, derivada en parte de un crecimiento alocado de diez años sin el consiguiente y sano asentamiento para su consolidación , por ello el ajuste será más duro, más profundo y mayor que en el resto de Europa al haber sido un crecimiento en gran medida artificial basado casi exclusivamente en el “ladrillo” y en una ingeniería financiera y patrimonial delicada y frágil.

Estamos al mismo tiempo con unos instrumentos de gobierno inferiores a los que teníamos, por ejemplo, a principios de los noventa en la última crisis precedente. Efectivamente hoy los gobiernos nacionales dentro de Europa tienen muy limitado su campo de actuación a nivel local en el plano macroeconómico, por cuanto que los tipos de interés, cambios monetarios, paridades de moneda, devaluaciones, subvenciones, precios del petróleo y demás materias primas etc... están cedidos a Europa o se regulan por los mercados internacionales en función de la oferta y la demanda pero en todo caso fuera del alcance de gestión del gobierno español. Está claro que hoy por hoy nuestro Gobierno tiene francamente muy limitadas las posibilidades de actuación en el campo de la macroeconomía.

Ahora bien ¿qué podemos hacer para paliar lo que se nos avecina? Primero tendríamos que sacar la “bola de cristal” para saber exactamente qué es lo que se nos avecina, pero no parece difícil pronosticar, en base a la experiencia de crisis anteriores aunque ésta tiene connotaciones muy diferentes a las pasadas al menos desde la de 1929, que podemos pasar en pocos meses de una desaceleración a una crisis y previsiblemente a una recesión, incluso técnica, con, al menos, dos trimestres seguidos con PIB negativos.

Una vez hecho el diagnostico de la enfermedad, en grandes líneas, es lógico pensar que no hay una “medicina mágica” que acabe con todos los males y menos en economía por cuanto hay que activar una serie de medidas que concatenadas en el tiempo al menos palien los males e incluso produzcan efectos beneficiosos de forma estructural, siempre dentro de la capacidad de gestión actual del gobierno limitada que hemos comentado pero eso si con la máxima urgencia porque el tiempo es un factor clave. El Gobierno debe ser consciente de que estamos en tiempos de casi emergencia nacional.

1. Una de las medidas más eficaces, al margen de sus connotaciones políticas, es reconocer al día de hoy ¿dónde estamos? y ¿a dónde vamos?. Un gobierno sensato y de reciente composición, con cuatro años por delante, tiene el tiempo suficiente para, con toda la crudeza necesaria, explicar la situación y proponer un paquete de medidas que asustando lo menos posible al ciudadano tengan la eficacia deseada y le permita diagnosticar, afrontar y superar la crisis durante su mandato. Los ciudadanos se lo agradecerán posteriormente en las urnas.

2. Una concienciación nacional de que hay que reducir los consumos de productos derivados del petróleo. Nuestra dependencia es abrumadora, hay que forzar una disminución paulatina y voluntaria e incentivada, sin caer en lo fácil que es penalizar el consumo.

3. Dado que parte de nuestra situación se debe a un crecimiento inmobiliario desorbitado hay que dejar que el propio mercado ajuste los precios a la baja para favorecer la entrada de nuevos inversores a precios razonables, hoy en países como EE UU y Reino Unido ya se han producido caídas medias del entorno del 30 % en inmuebles residenciales.

4. Con el objetivo de paliar el previsible aumento del desempleo a nivel general, caben medidas especificas concretas, fáciles de tomar, que se pueden considerar de alivio.

5. El desarrollo de la de la Ley de Dependencia dotándola de los recursos ordinarios e incluso extraordinarios, tanto por parte del Estado como de las propias Autonomías en un plazo inmediato para satisfacer unas necesidades sociales mientras que al mismo tiempo se generan puestos de trabajo en sectores básicos como la construcción, sanidad y servicios.

6. La aceleración de toda la panoplia de Obra Pública de tipo infraestructuras como autopistas nacionales, autonómicas y comarcales, la anticipación de programas de ADIF en comunicaciones ferroviarias y todo un conjunto de proyectos que inicialmente podían estar previstos para los próximos diez años pero que habrá que realizarlos cuanto antes. En este capítulo debe contemplarse la construcción de viviendas familiares de protección estatal o autonómica aunque haya que revisar y adaptar sus parámetros actuales para hacerlos más operativos.

7. Dado que, como hemos dicho, la mayor capacidad de un gobierno nacional en la Europa actual es en el campo de la microeconomía, debería armarse todo un plan de ayudas a la pequeña y mediana empresa que permita por un lado la creación de ellas y por otro lado a las ya existentes “puentear la crisis” con un coste adecuado, no olvidemos que es la pyme el verdadero motor de la generación de empleo.

Sobre el resumen de medidas sugeridas, planea la aparición de un Déficit Público que la ortodoxia económica nos dice que no debe existir salvo circunstancias coyunturales absolutamente necesarias –hoy la economía nacional esta, o va a estar en breve plazo– en situación de “emergencia económica“ como en su día a principios de la década actual estuvieron Alemania, Francia o Italia y rebasaron los límites comunitarios de su déficit nacional de forma coyuntural en bien de los ciudadanos respectivos de cada país y para relanzar sus economías. No olvidemos que la economía no sólo se alimenta de números sino también de aspectos sicológicos como la confianza, la capacidad de gestión y de dar respuestas a los problemas sociales por parte de quien tiene el mandato de gobierno.

Portada

Nº 2 Junio 2008
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Opinión
Manuel Dominguez Moreno
Solidaridad y vertebración
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Javier Bañares
¿Qué riesgo dice usted que corro?
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Ramon Vilaró
Balanza fiscal, balanza social
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Fernando Iriondo Oa
Tiempos de (casi) emergencia económica
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Juan José González Ortiz
Cambio de mentalidad nuclear

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