Manuel Domínguez Moreno
Económia para el cambio
Solidaridad y vertebración
Fue Manuel Claveró Arévalo, entonces ministro de UCD para las regiones, quien popularizó la expresión “café para todos” para referirse a la construcción del Estado autonómico que garantizaba la Constitución de 1978, que reconocía en su artículo 2 el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones y la solidaridad entre todas ellas. Se trataba entonces de retomar un proceso de vertebración iniciado en la II República por catalanes y vascos que quedó sangrientamente interrumpido con el golpe militar de 1936 y bloqueado durante los cuarenta años del franquismo. Los políticos de la Transición, a la muerte del dictador, no pudieron obviar las aspiraciones autonómicas y los derechos históricos de los distintos territorios. Sin embargo, los partidarios del “café para todos” tampoco supieron evitar que, en aras del consenso que amparaba el cambio democrático, la Constitución estableciera dos
vías —la “rápida” y la “lenta”, el artículo 151 y el 143 de la Carta Magna— para acceder a la autonomía plena. Ante la evidencia de estas dos velocidades, consciente de que iba a haber autonomías de primera y de segunda, Clavero dimitió cuando el Gobierno se negó a dar a Andalucía el mismo trato que a las comunidades históricas. Han pasado 30 años desde entonces y el corsé autonómico se ha quedado pequeño y asfixia la vertebración del Estado. Con la llegada de Zapatero al Gobierno se han puesto en marcha los mecanismos para una nueva definición del Estado de las autonomías, más justo y más solidario, más acorde con la voluntad de los ciudadanos y con sus necesidades. Sin entrar en simetrías o asimetrías, siempre me ha parecido que el modelo federal igualaba a todos con el mismo rasero, sin hacer distinciones entre ricos y pobres, concediendo a las administraciones autonómicas poder suficiente para progresar, garantizando la construcción de infraestructuras imprescindibles para el desarrollo económico y de mecanismos que aseguren el gasto social y la inversión en vivienda, sanidad, educación o centros para la tercera edad. Si se está buscando un criterio para la financiación autonómica debe ser éste. Lo demás, las balanzas fiscales, los privilegios, los que pagan más, los que reciben menos, los que utilizan los estatutos autonómico como un arma arrojadiza y los que nunca han creído en la solidaridad y sólo veneran el capital, sólo contribuyen a alimentar con la polémica la confrontación política y partidista. Este debate es similar al del agua y los trasvases, donde las medias verdades, cuando no los mentiras interesadas, se entremezclan con el populismo y la demagogia y el tópico con la necesidad disfrazada de virtud. La especulacón está a la vuelta de la esquina y es preciso desenmascarar las falsedades, como la especie que establece que hay que ayudar a las empresas a salir de la crisis recortando el gasto público, cuando en realidad hay que ayudar a las empresas sin tocar el gasto público y creando por ende empleo.
La anterior legislatura estuvo presidida por el debate autonómico y esta parece condicionada por la discusión del reparto del dinero. El nuevo modelo de vertebración del Estado y la financiación autonómica debe tener un único criterio: la solidaridad interregional. Ahora bien, es verdad que las comunidades que más pagan, las ricas, que son además las que más recaudan, reciben proporcionalmente menos que las más pobres, donde los servicios sociales son más caros que en los grandes núcleos urbanos y el censo crece con la inmigración. Tendremos que volver al “café para todos” y establecer una nivelación que no discrimine, sabiendo que jamás una región que recauda más que otra puede tener una financiación menor. Aquí, igual que hace tres décadas, el consenso es fundamental y el arreglo sólo se puede alcanzar mediante el diálogo y el pacto. Dejémonos de prejuicios y llamemos a las cosas por su nombre: el federalismo al que aspira el Gobierno socialista es el más justo, igualitario y solidario de los modelos de construcción y vertebración del Estado de las autonomías y de su financiación.

Portada

Nº 1 Mayo 2008
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Opinión
Manuel Dominguez Moreno
Solidaridad y vertebración
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Javier Bañares
¿Qué riesgo dice usted que corro?
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Ramon Vilaró
Balanza fiscal, balanza social
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Fernando Iriondo Oa
Tiempos de (casi) emergencia económica
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Juan José González Ortiz
Cambio de mentalidad nuclear

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