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Informe
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Texto:
Vanesa Zurita
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Año
nuevo, ‘tele’ nueva
Ley de
financiación de RTVE |
Televisión
Española estrena nueva parrilla a sus 54 años de edad. Los telespectadores
no volverán a escuchar “volvemos después de publicidad” porque la
cadena pública ha suprimido los anuncios. La 2 es el espacio dedicado
al cine y la participación. La 1 continúa su lucha por la audiencia
aunque con algunas novedades y ausencias
El resonar de
las Campanadas 2010 anunció la llegada del nuevo año y dio la bienvenida
a una renovada Televisión Española en la que la publicidad no tiene
cabida.
Tras más de medio siglo de historia, La nueva Ley de financiación
de RTVE ha obligado por primera vez a la cadena pública ha suprimir
los anuncios de su programación. Programación que tendrá que ser
a partir de ahora exclusivamente de servicio público.
Este cambio en el modelo de financiación pone fin al sistema mixto
—recursos publicitarios y subvención— con el que RTVE acumuló durante
años una deuda cercana a los 8.000 millones de euros, de la que
finalmente el Estado tuvo que hacerse cargo. Demostrada inviable
esta fórmula, el Gobierno ha optado por implantar, siguiendo la
senda abierta por otros países europeos, un sistema económico que
prevé garantizar para el próximo bienio unos ingresos de 1.200 millones
de euros en cada ejercicio, aunque nace marcado por la polémica
y las discrepancia. Estas aportaciones salen de las arcas de las
cadenas privadas que van a dar un tres por ciento de sus ingresos
anuales, un 1,5 por ciento en el caso de las emisores de pago, y
de las empresas de telecomunicaciones que van a ceder un 0,9 por
ciento a la entidad pública. Además, la corporación recibirá una
buena parte de los Presupuestos Generales del Estado, alrededor
de 550 millones de euros, y el 80 por ciento de la tasa que cobra
el Estado por la utilización del espacio radioléctrico.
A cambio, además de la mencionada supresión de publicidad, Televisión
Española está obligada a invertir en cine el seis por ciento de
su dinero, no emitir más de 52 películas de estreno de los grandes
estudios al año, a destinar únicamente el diez por ciento de su
presupuesto a la compra de eventos deportivos —salvo en los Juegos
Olímpicos—, a dedicar al menos diez horas semanales a espacios de
grupos políticos, sindicales y sociales y a dedicar en horario vespertino
un 30 por ciento de sus programas a pequeños de entre cuatro y doce
años; para así no seguir dando la espalda al público infantil.
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Artículo
Completo en Cambio Financiero Nº19
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