Economía Latina y Sexto Continente
Bolivia, 200 años después

Bolivia es un país distinto desde que la población indígena está representada en el poder. La mayoría de sus habitantes camina por las calles con mejor semblante. La fiesta del 25 de Mayo, por los doscientos años del primer grito de independencia del continente americano, confirmó que los tiempos son otros. Los abundantes recursos naturales que desde siglo atrás produjeron riqueza solo para unos pocos, comienzan a ser resarcidos para el bienestar nacional

El gobierno del presidente Evo Morales y del Movimiento al Socialismo (MAS), desde 2006, ha puesto en marcha un proyecto de cambios de raigambre popular, utilizando las reglas y limitaciones que exige una legítima democracia. La actual población que se aproxima a los 10 millones de habitantes habla español, quechua, aymara y guaraní, con una tasa de analfabetismo que en los tres últimos años se ha reducido de 12% a menos de 3%.

La nueva Constitución, aprobada en el Congreso y ratificada por un referéndum, define al país altiplánico como un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías regionales. La propiedad agraria ha sido reducida a cinco mil hectáreas como máximo; y las autonomías indígenas se regirán a partir de los territorios ancestrales de las markas y suyus, basados en el Ayllu.
Los actos oficiales por el bicentenario tuvieron dos escenarios paralelos. Desde El Villar, la cuna de Juana Azurduy, heroína de la independencia, Evo Morales rindió homenaje a las generaciones de indígenas que se levantaron contra el yugo español, especialmente a partir de 1780 con la insurrección de los Katari y los Amaru y a quienes hoy trabajan para conseguir la igualdad y la libertad. Y en Sucre, la capital boliviana, la prefecta de Chuquisaca, también indígena Sabina Cuéllar, presidió los festejos, escoltada por el presidente del Senado, los prefectos y dirigentes cívicos de Santa Cruz, Beni y Tarija, regiones enfrentadas al MAS.
Estas fiestas han servido para reconfirmar al mundo la injerencia, años atrás, de los aparatos de inteligencia policial norteamericanos en la desestabilización de empresas como la petrolera nacional; y sobre todo mostrar la riqueza cultural traducida en danzas, bailes, música, canciones, vestimentas, tejidos –que cada año se resume en el Carnaval de Oruro, tan espectacular como sus similares de Río, Colonia, Venecia o Lousiana.


Texto: Jorge Zavaleta Alegre
Artículo Completo en Cambio Financiero Nº13



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