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El automóvil sufre por su tamaño

Primero fueron las entidades financieras las que adujeron que su tamaño era una de las principales causas por las que no fueron capaces de resistir la actual crisis, o lo que sea. Ahora le toca el turno al automóvil. ¡Tamaño!, ¡tamaño!, siempre aparece la envergadura, la escasa envergadura en este caso, como uno de los principales males entre todos los males. Lo que ha dejado al descubierto la actual situación es que las hasta hace poco llamadas compañías multinacionales se lanzaron a navegar en las agitadas aguas de la Globalización con unos buques que no estaban preparados para ello ni eran los más adecuados. De nuevo “los elementos”, se han conjurado para hacer ver su poder y su fuerza ante aquellos que se atrevieron a plantar un desafío pobremente pertrechados

Curiosamente la industria del motor tiene un problema de sobreproducción, aproximadamente entre un 20 y un 15 por ciento, que no es capaz de colocar en el mercado, ni el mercado es capaz de absorber. En 2007 y, en todo el mundo, se fabricaban 69 millones de coches frente a los 90 de la actualidad. Este año 2009 se estima que se llegará a 50/55 millones de unidades que se corresponden con la pérdida de entre el 35 y 40 por ciento de ventas.
Sin embargo, las empresas son “pequeñas”. Hace falta más fortaleza y acabar de una vez por todas con la “guerra entre fabricantes”, luchando por los mismos clientes con productos prácticamente idénticos en cuanto a segmento, prestaciones y precios, salvo ligeras diferencias en el diseño que cada vez son menos.
Desde los fabricantes se estima que el mercado europeo caiga este año un 25% en turismos y un 50 en industriales y que no recuperará la situación actual hasta el trienio 2012-2015.
Ahora todas las esperanzas están puestas en las ayudas públicas tanto como incentivos a la compra como directamente a los fabricantes en orden a sanear su débil o catastrófica, según los casos, situación financiera. El sector planta el ariete del empleo como comodín multifunción y quieren hacer ver que la defensa del trabajo es la fórmula mágica que les puede llevar a conseguir sus anhelos.


Texto: Ricardo Lenoir
Artículo Completo en Cambio Financiero Nº13



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